En el estudi-sala d’art TRETZE de Castellón y del 4 de Diciembre de 1987 al 4 de Enero de 1988, exposición de óleos de Diego Benzal.
En el programa de mano de esta exposición había una reproducción de una de las más bellas escenas que ha pintado Diego Benzal de los ríos y arroyos de nuestra geografía, y al dorso dos críticas o noticias de Diego Benzal en los media, que reproducimos a continuación:
Diego Benzal, en GRIFÉ & ESCODA
Veinticuatro óleos de gran tamaño presenta el pintor Diego Benzal en la galería de arte “Grifé & Escoda” (Diagonal, 484), que proyectan con toda su fuerza esa orquestación de colores que el artista combina con extremada sensibilidad en la paleta. Paisajes de insólita belleza, fragmentos de espesuras, cauces de ríos, casonas confundidas con la naturaleza, árboles y hojarasca, lindes de bosques y tierras cultivadas, conforman la temática esencial de este artista que se apoya en el color y en la pincelada, para ofrecer unos óleos que son un estallido de fuerzas cromáticas. Colores fuertes, rojos, azules, verdes y ocres, tratados con pasión, le sirven al pintor para desarrollar una obra de impresionante personalidad, sin ninguna concesión, plena de sugerencias y de una belleza agresiva, de una dinámica inhabitual entre los paisajistas. A.M.
Benzal expone una serie de paisajes inquietantes, perturbadores, no encontramos en ellos la naturaleza que nos es cercana, conocida, aprehensible, sino que el pintor la traduce y la transforma a través de un laberinto de sensaciones y de ideas. El resultado es brillante, colorista, singular, cargado de intención dramática.
Grupúsculos de casas perdidas en el tiempo, caminos insinuados, bosques, riachuelos que reflejan tenuemente los árboles, acantilados… pero todo ello como fondo, como anécdota, quizá sólo como pretexto del que se vale el pintor para buscarse y entablar diálogo consigo mismo. Diálogo hiriente, cortante al igual que estos cientos de pequeños trazos que como astillas encendidas se clavan en el lienzo.
Benzal tiene mucho que decir, necesita decir, comunicarse, expresarse. Y nos lo dice con estos mil colores, con la atmósfera que envuelve toda su obra, con la utilización de una luz ambivalente.
Obra surgida de la furia, pero matizada por la madurez; precisa, dura, incisiva, producto de largos años de introspección, de búsqueda. De ahí su fuerza, su sinceridad y su honradez. Obra realizada con pincelada suelta, ágil, segura, dirigida por la mano de alguien que sabe muy bien lo que quiere alcanzar. Y que alcanza. H. Orbañanos.
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