Diego Benzal guarda un recuerdo muy especial en su memoria. A la edad de 7 años en su Cornellá natal se hizo una pequeña corrida con vaquillas, al finalizar la misma una de las vaquillas fue dejada para que los mozos le hicieran unos pases y carreras.
Sin embargo lo que pasó fue distinto, los jovenes cayeron sobre el animal, lo inmovilizaron y empezaron a tirar de sus extremidades, le rompieron el cuello y lo evisceraron. La brutalidad del episodio quedó grabada en un pequeño Diego Benzal que, 60 años más tarde ha dedicido convertor aquel suceso en un fresco de grandes dimensiones.
A continuación vemos los primeros esbozos de lo que, sin duda será, una de las obras más importante de Diego Benzal.

